EL IKEBANA Y YO


Mi nombre es Toro Iroka (色香), artista de Ikebana con formación de diseñadora gráfica.  

Dos mundos totalmente diferentes pensará usted, pero déjeme decirle que en realidad tienes muchas cosas en común y la idea de unirlos se ha convertido en mi pasión.

Como diseñadora gráfica, estoy acostumbrada a crear las formas que necesito para mis diseños. Al crear con materiales vivos, este proceso se hace diferente debido a que las formas ya están hechas; así que el mayor reto es rendirse ante la naturaleza y crear con lo que ella nos ofrece.

Es decir, en Ikebana mi meta no es crear la belleza, sino descubrirla y encontrar la manera de resaltarla.

 

Al ser un arte tradicional japonés, se puede pensar que el Ikebana es un arte rígido, dominado por las reglas en lugar de por la creatividad. Y aunque en muchos de los casos es así efectivamente. Yo tuve la suerte de llegar a la escuela o corriente llamada Sogetsu. Fue fundada por Sofu Teshigahara en 1927, y es considerada como la corriente más abierta y vanguardista, que busca la expresión individual del artista. El precepto de la escuela Sogetsu es que el Ikebana se puede hacer en cualquier momento, cualquier lugar y usando cualquier tipo de material. Esto por supuesto la hace mas asequible para la practica del Ikebana fuera de Japón.

Nací en Colombia, un país tropical abundante en paisajes y plantas hermosas y desde niña disfruté como legado de mis padres el amor por la naturaleza. Tal vez por eso hace 7 años cuando llegué a Japón, me sentí atraída por la comunión de los japoneses con la naturaleza, manifestada en sus artes tradicionales, como el Ikebana. 

 

Con mi formación de diseñadora, y con una sensibilidad artística entrenada para buscar la armonía y belleza de las formas, no pude evitar que mi ojo de artista se sintiera seducido por la estética de este hermoso arte milenario.