Como diseñadora gráfica, estoy acostumbrada a crear las formas que necesito para mis diseños. Al crear con materiales vivos, este proceso se hace diferente debido a que las formas ya están hechas; así que el mayor reto es rendirse ante la naturaleza y crear con lo que ella nos ofrece.

Es decir, en Ikebana mi meta no es crear la belleza, sino descubrirla y encontrar la manera de resaltarla.

 

Nací en Colombia, un país tropical abundante en paisajes y plantas hermosas y desde niña disfruté como legado de mis padres el amor por la naturaleza. Tal vez por eso en el año 2011 cuando llegué a Japón, me sentí atraída por la comunión de los japoneses con la naturaleza, manifestada en sus artes tradicionales, como el Ikebana. 

 

Con mi formación de diseñadora, y con una sensibilidad artística entrenada para buscar la armonía y belleza de las formas, no pude evitar que mi ojo de artista se sintiera seducido por la estética de este hermoso arte milenario.